Una de las expresiones más saturadas en Wall Street es “los negocios son la guerra.” Sin embargo, algunas veces las tácticas bélicas realmente pueden ayudar en los negocios.
Una táctica militar es Carver, sistema para evaluar y clasificar amenazas y oportunidades. Desarrollado durante la Segunda Guerra Mundial, Carver (entonces conocido como CARVE) fue utilizado originalmente por analistas para determinar en dónde podrían los pilotos de bombarderos lanzar sus municiones sobre los blancos del enemigo con la máxima efectividad. La herramienta puede ser tanto ofensiva como defensiva, en el sentido de que puede usarse para identificar las debilidades de los competidores y para auditorías internas. Además, muchos expertos de seguridad la consideran la herramienta definitiva de evaluación para proteger activos de gran importancia. De hecho, en los Estados Unidos el Department of Homeland Security (Seguridad Nacional) lo ha recomendado como metodología de evaluación.
Más recientemente, el Carver ha obtenido una comunidad de seguidores en el mundo empresarial, incluidos CEO, analistas financieros y planeadores de manejo de riesgos. Debido a que recurre tanto a datos cualitativos como cuantitativos, el Carver puede aplicarse en casi cualquier escenario que sea analizado y discutido en forma lógica y organizada. Puede ser muy útil si usted necesita defender, por ejemplo, una solicitud de presupuesto o un plan estratégico para el liderazgo de la compañía. El Carver también puede usarse para clarificar los objetivos de misión –ya sea en el campo de batalla o en la junta directiva–.

Carver (por sus siglas en inglés) se refiere a los siguientes aspectos:
Criticidad: Cuán esencial es un activo o sistema para su compañía.
Accesibilidad: Cuán difícil sería para un adversario acceder al activo o atacarlo.
Recuperabilidad: Cuán rápidamente puede recuperarse si algo le pasara al activo.
Vulnerabilidad: Cuán bien puede resistir el activo ante el ataque de un adversario.
Efecto: Qué impacto se sentirá en su empresa si algo le pasa al activo.
Identificabilidad: Cuán probable es que un adversario reconozca al activo como un objetivo valioso.
Para usar Carver –ya sea que esté evaluando un sistema, una meta de negocios, o algo más– asigne calificaciones de 1 a 5 (con 5 como “lo más esencial”) a cada uno de los seis criterios anteriores. La suma de las seis calificaciones es el número total de lo que está evaluando. Una vez que ha calculado las calificaciones totales de algunas cosas, podrá compararlas. Por ejemplo, puede usar Carver para comparar dos oportunidades de negocio; la que tenga mayor calificación es probablemente la mejor opción a seguir.
He aquí un ejemplo. Digamos que el jefe de seguridad (CSO) de una compañía de petróleo y gas está decidiendo cómo dividir el presupuesto de la compañía entre múltiples ubicaciones y activos. A un nivel estratégico, puede usar Carver para analizar los factores involucrados en cada ubicación y adjudicarle recursos a cada instalación.
Para empezar, el CSO haría una serie de preguntas relacionadas con los criterios de Carver. Comenzando con la calificación de criticidad, el ejecutivo podría preguntar ¿Cuán importante es el oleoducto en Abuja, Nigeria, para las operaciones generales de la compañía? Ya que la criticidad se basa en la importancia del activo (en este caso, el oleoducto), el CSO necesita determinar si la destrucción o peligro del activo tendría un impacto significativo en los resultados, misión u operaciones de la compañía. El CSO calificaría la criticidad de la siguiente forma:
5: La pérdida del oleoducto detendría las operaciones.
4: La pérdida reduciría considerablemente las operaciones.
3: La pérdida reduciría las operaciones.
2: La pérdida podría reducir las operaciones.
1: La pérdida no afectaría las operaciones.
Obviamente, cuanto mayor sea el número, más grave sería para la organización la pérdida de ese activo. Cuanto menor sea el número, sería menos perjudicial.
Para evaluar la calificación de recuperabilidad del mismo oleoducto (quizá en el contexto de un desastre natural o un ataque terrorista), el CSO lo clasificaría así:
5: Extremadamente difícil de reemplazar, con un largo tiempo de inactividad.
4: Difícil de reemplazar, con un largo tiempo de inactividad.
3: Puede reemplazarse en un tiempo relativamente corto.
2: Fácilmente reemplazable en poco tiempo.
1: Puede reemplazarse de inmediato.
A continuación, el CSO seguiría calificando al oleoducto de Abuja en los otros cuatro criterios. Si el oleoducto recibió un 5 en criticidad y recuperabilidad, por ejemplo, es muy probable que sea un buen candidato para recibir un mayor porcentaje del presupuesto del CSO.
Consideremos otro ejemplo: Un fondo de inversiones pretende adquirir una compañía tecnológica que dice tener tecnología de vanguardia. Además de simplemente auditar los libros de la compañía, los analistas podrían realizar una evaluación Carver respecto a cuán cerca podría estar la competencia de alcanzar esa tecnología, equilibrando así el riesgo de la inversión. La empresa tecnológica podría calificar bajo (lo que es bueno) en criticidad y recuperabilidad, pero alto (lo que es malo) en accesibilidad y efecto. Una alta calificación de accesibilidad podría significar que un competidor podría adelantarse al producto en el mercado, y una alta calificación de efecto podría revelar las consecuencias de una controversial campaña de marketing.
Una pregunta que podrían plantear los analistas al calificar el efecto de una iniciativa es la siguiente: ¿Cómo nos afectaría si los competidores de la compañía tecnológica nos ganan el mercado?
5: Muy elevado impacto económico, político o social en la organización.
4: Elevado impacto económico, político o social.
3: Impacto moderado.
2: Poco impacto.
1: No habría impacto desfavorable.
Lo importante es recordar que este ejercicio pretende identificar y categorizar activos de alto riesgo, evaluar vulnerabilidades y hacer recomendaciones respecto al riesgo. Una vez que se ha completado una evaluación Carver, los profesionales de seguridad y de manejo de riesgos pueden determinar el mejor enfoque a tomar. Incluso la más pequeña diferencia en las calificaciones de Carver puede influir en si abre una tienda en una ubicación u otra, o en si actualiza una línea de productos u opta por crear una nueva.
Los líderes empresariales en todos lados están buscando números sólidos que les den una ventaja en su proceso de toma de decisiones. Carver puede brindar la justificación cuantificada para mantener, o abandonar, una iniciativa crucial.
Luke Bencie es director general de Security Management International. Sami Araboghli es asociado junior en Security Management International.