El 2024 fue un buen año para los puestos de bolsa en Costa Rica luego de dos periodos de desaceleración que contrajeron considerablemente el volumen total de ganancias del sector. Si bien las utilidades de este último periodo aún se encuentran lejos de lo observado en el 2021, el desempeño de año pasado podría ser el inicio de una etapa de recuperación.
Sin embargo, no todo es positivo. Tal y como lo resumió el reportaje sobre la industria de puestos de bolsa que preparó El Financiero en días anteriores, algunos indicadores y elementos de coyuntura merecen ser valorados y estudiados con detenimiento. Por un lado, el volumen transado en el mercado en el mercado de capitales creció un 1,7% respecto al 2023, pero si el mismo se coloniza, el resultado es una contracción del 3,6%, elemento fuertemente explicado por la apreciación del colón en los pasados dos años. En general, la Superintendencia General de Valores (Sugeval) reporta que el volumen transado ha venido disminuyendo de forma significativa del 57,6% del PIB en el 2022 al 38% del PIB en el 2024. Además, persiste la poca diversificación de productos, dos terceras partes de lo transado se ejecutaron en el mercado secundario.
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Ciertamente el papel del tipo de cambio es relevante para explicar lo ocurrido en estos años. Sin embargo, es probable que la reflexión y las propuestas de cambio deban centrarse en aspectos de naturaleza estructural que fomenten la competencia y la diversificación de operaciones. En pocas palabras, el sector debería trascender sus funciones tradicionales y promover ajustes en una amplia gama de ámbitos. La proactividad de la industria está haciendo falta.
Por un lado, parece fundamental discutir y proponer cambios regulatorios que han venido siendo pospuestos o que del todo no han sido abordados y que podrían ser claves para brindar mayor profundización al mercado, reducir los costos de la regulación y eliminar conflictos de interés entre los participantes. Ya El Financiero discutió en marzo del 2023 algo al respecto (Enorme reto para modernizar el mercado de valores) y consideraba que medidas propuestas como la creación de un mercado de mostrador, la desmutualización de la Bolsa Nacional de Valores, una menor rigidez regulatoria que mejore la competencia son positivas para avanzar en la modernización sectorial. Quizás el impulso desde la industria misma pueda hacerlas avanzar de forma significativa.
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Los cambios legales son esenciales, pero no suficientes para avanzar en la ruta correcta. El sector también debería promover cambios en el modelo de gobernanza para evitar la aparición de problemas reputaciones que no afecten la credibilidad del mercado y que esto funja como un incentivo para la atracción de inversionistas.
Falta hablar de gestión. Los análisis apuntan a que la poca diversificación de productos es una de las debilidades más grandes del mercado. Hasta dónde esto es producto de una regulación rígida y hasta dónde es resultado de una limitada visión estratégica de los puestos para no salir de su zona de confort es parte del debate. Ciertamente podría ser una combinación de ambas.
También hay otros factores que juegan en contra de esto y en donde la industria podría intervenir para mejorar tales condiciones. Por ejemplo, la baja cultura financiera de empresas y ciudadanos requiere de acciones que les estimulen a incursionar en el mercado de valores sin gran recelo. Este punto no es menor. Para muchas compañías, las opciones de endeudamiento son las tradicionales y están poco dispuestas a entrar en formatos poco explorados o conocidos. Ahí, los puestos de bolsa tendrían un espacio donde proponer e ir un paso adelante.
Ciertamente quedan en el tintero muchas ideas adicionales. Por ejemplo, podría entrar en la discusión la necesidad de contar con incentivos fiscales que faciliten la transición a nuevos productos, a la aparición de más emisores y a una mayor competencia. Todo esto se puede proponer. Sin embargo, es fundamental pensar en romper la inercia que pareciera regir el comportamiento de los puestos de bolsa y dar los primeros pasos hacia una modernización del mercado de forma tal que tanto inversionistas como los negocios bursátiles vean beneficios en el mediano plazo.
