Luego de una exitosa negociación entre Gobierno y todas las fracciones representadas en la Asamblea Legislativa, se aprobó en primer debate el Proyecto de Ley que hace viable la colocación de eurobonos por $5.000 millones. Ninguna administración presidencial en nuestro país había logrado que le aprobaran un monto tan elevado de endeudamiento externo.
Importancia de la colocación. Del monto total, el gobierno tiene la autorización de colocar $3.000 millones en 2023, la mitad de ello en el primer semestre. Los $2.000 millones restantes se podrían colocar en partes iguales a lo largo de 2024 y 2025. Estos montos son cercanos a las amortizaciones y el pago de intereses de la deuda en dólares (interna y externa) que el Ministerio de Hacienda tiene programados en los próximos cinco años, lo que implica que si se utilizan para estos fines se suplen las necesidades de liquidez del siguiente lustro. Solo en enero de 2023 vence un eurobono emitido por el gobierno hace 10 años, por un monto de $1.000 millones.
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Sin embargo, persiste una preocupación: durante todo el proceso de negociación el presidente de la República expresó que los eurobonos eran necesarios para el pago de gasto corriente, como aguinaldos y salario escolar de los empleados públicos. De ser este el caso, el endeudamiento no será bueno, pues resultará en un incremento del gasto y de la deuda pública, lo cual debilitará el proceso de consolidación fiscal. Ello, igualmente, puede retardar la adopción de reformas como el ordenamiento y racionalización de las funciones del Estado y la eliminación de duplicidades entre instituciones públicas.
¿Es el momento indicado? Otra preocupación es si este es el mejor momento para el país de colocar eurobonos, pues los mercados internacionales están reportando las mayores tasas de interés en cerca de 20 años. Ello obligará al Ministerio de Hacienda a amarrarse con un servicio caro en el pago de esta nueva deuda, especialmente dadas las necesidades de muy corto plazo con el vencimiento de enero. Esta cuestión es aún más relevante si la emisión de estos eurobonos va a incrementar la deuda pública en lugar de sustituir deuda cara por deuda más barata, aparte del hecho de que resultaría sensato esperar a una mejora en la calificación internacional de riesgos soberano, previo a la colación de la mayoría de los eurobonos.
Sin condiciones. El proyecto de ley aprobado en primer debate realmente no establece grandes condicionalidades para que el Gobierno pueda utilizar el permiso para emitir eurobonos. Se habla de algunos proyectos como el de Hacienda Digital, el uso de escáneres en aduanas o la apertura del mercado local de deuda para inversionistas extranjeros (lo cual aumenta las vulnerabilidades ante un éxodo de capitales). Pero no hay metas macroeconómicas que se deban alcanzar, especialmente en cuanto a la trayectoria del déficit fiscal; por ejemplo, metas de superávits primarios. Esto puede ser contraproducente en el propósito de lograr un manejo fiscal responsable.
No solamente se podría estar afectando la trayectoria futura de la deuda, sino que de no lograr un equilibrio pronto en las finanzas públicas, se podría continuar afectando el sector productivo por medio de una apreciación del colón, como ha venido ocurriendo a lo largo del presente año.
El monto aprobado en primer debate se suma a otros endeudamientos con organismos internacionales, como la facilidad del Fondo Monetario Internacional del orden de $2.500 millones, de los cuales ya se han recibido $810 millones. Por tanto, este mayor endeudamiento externo, si una parte se queda en el país, tendrá como resultado mayor presión a la baja en el tipo de cambio, lo cual le ha venido restando competitividad a nuestros productos de exportación y al sector turismo. El daño es evidente, pues mientras países como Japón, Gran Bretaña y los de la zona euro han experimentado una depreciación de 30% o más en el último año, el colón se ha apreciado por encima del 15% en este mismo periodo.
En consecuencia, le estamos restando impulso a estas actividades que han sido las que han empujado el crecimiento económico en nuestro país por décadas. El problema es que la apreciación no es consecuencia de una mejora en la competitividad de nuestros sectores productivos, sino de políticas fiscales y monetarias dispendiosas, con el peligro de que esta autorización de eurobonos puede exacerbar estas tendencias.
