Tener mucho dinero en una cuenta bancaria común y corriente es mal negocio. Los bancos y demás entidades financieras usualmente ofrecen tasas de interés muy bajas por el dinero que sus clientes mantienen “parqueado” de esta manera; lo cual se traduce en que dichos recursos crezcan a un nivel muy bajo en comparación con los precios de los bienes y los servicios en el mercado.
En otras palabras, al cabo de unos meses o años, el dinero en la cuenta sigue siendo casi el mismo; pero puede comprar menos con él.
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Para evitar esta situación, economistas y asesores financieros recomiendan mantener un nivel limitado de recursos en las cuentas bancarias (apenas el necesario), e invertir cualquier dinero adicional en instrumentos que le permitan acceder a mejores tasas de interés. Para ello existen múltiples herramientas, que van desde inversiones a la vista o certificados de depósito a plazo (CDP) hasta fondos de inversión o inversiones directas en mercados internacionales.
Pero, ¿cómo defino el monto máximo que debería de tener ocioso en mi cuenta bancaria? Existen varias consideraciones a tomar en cuenta.
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¿Cuánto es mucho?
Como regla general, se entiende que las personas o negocios solo deberían de tener a mano el dinero que necesitan para atender sus pagos usuales y eventuales emergencias.
En ese sentido, se estima que un fondo de emergencias saludable debería de cubrir entre tres y seis meses de gastos regulares.
Por ejemplo, una persona que suele gastar ¢600.000 mensuales debería de tener al menos ¢3 millones a mano; mientras que una empresa que debe desembolsar ¢2,5 millones al mes para subsistir debería de tener en sus cuentas al menos ¢15 millones.
Estefany Alfaro, economista y profesora universitaria, explicó que cualquier saldo que supere los tres o seis meses de gastos básicos en una cuenta bancaria se considera dinero “ocioso”, lo cual “no es recomendable por varias razones”. Entre ellas, mencionó el riesgo de pérdida por robo o fraude; la ya mencionada pérdida de poder adquisitivo por inflación más alta que las tasas de interés de las cuentas regulares; y el costo de oportunidad que implica perder rendimientos de inversiones más rentables.
La economista sugirió dividir los recursos del fondo de emergencias en dos porciones: una de acceso inmediato que puede permanecer en la cuenta bancaria (de uno o dos meses de gastos fijos); y otra porción de acceso a corto plazo (de cuatro o cinco meses de gastos fijos) que se puede invertir en instrumentos “de bajo riesgo y alta liquidez”; en otras palabras, que permiten ganar buenas tasas y retirar el dinero sin mayores restricciones.
Alfaro señaló que, cuando se diversifica el fondo de inversión de esa manera, “se asegura liquidez para enfrentar imprevistos” y, al mismo tiempo, “se obtiene un rendimiento que protege el valor del dinero frente a la inflación".
Una opción adecuada para colocar la porción del fondo de emergencia que se puede invertir son los fondos de mercados de dinero, que permiten acceder al dinero casi de forma inmediata y no tienen mayores comisiones de salida. También están las inversiones a la vista.
Por otra parte, no se recomienda invertir esa porción de dinero en instrumentos como certificados a largo plazo; o en fondos de inversión cerrados (como los fondos de inversión inmobiliarios), que se deben de vender en mercados de valores para liquidarse.
Tampoco se recomienda hacerlo en instrumentos de riesgo medio o alto, como fondos accionarios o similares. Estas opciones pueden deparar grandes ganancias en largo plazo, pero también pueden experimentar caídas importantes en algunos períodos, las cuales podrían materializarse si le urje retirar la inversión en un momento inadecuado.
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¿Y si sobra dinero?
Cualquier dinero adicional, por encima de los seis meses de gastos que componen el fondo de emergencias, se debe de invertir según los objetivos de cada persona o negocio y nunca es recomendable dejarlo estático.
La estrategia de inversión dependerá, en cada caso, de los márgenes de riesgo que pueda asumir la persona o empresa en cuestión; así como del objetivo que se trace con la gestión de su dinero (mantener el capital por unos años, comprar un activo en el mediano o largo plazo, acumular el dinero suficiente para la jubilación o cualquier otro).
Mantener más dinero del necesario en una cuenta bancaria implica grandes pérdidas si se compara con los rendimientos de otras opciones de inversión.
Una revisión hecha por EF, con base en los resultados interanuales hasta diciembre de 2024, determinó que en el mercado costarricense existen fondos inmobiliarios con rendimientos líquidos superiores al 4% anual y fondos de inversión con participación en activos extranjeros como acciones y ETF (fondos cotizados en bolsa) cuyos resultados superan el 20%.
Las inversiones inmobiliarias también pueden ser muy rentables, pues los precios de la vivienda no dejan de crecer en diversas zonas del país.
Los bancos públicos y privados, así como las cooperativas de ahorro y crédito, también ofrecen tasas de entre 4,5% y 6,1% anuales por certificados de depósito a 12 meses de plazo en colones; mientras que las cifras para certificados en dólares oscilan entre el 3,2% y el 4,6% por el mismo plazo.
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Estos números superan por mucho la variación de los precios hasta diciembre de 2024, que fue de un 0,84% interanual, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que mide mensualmente el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
En ese sentido, Alfaro subrayó que las ganancias potenciales que se pueden obtener con el dinero “ocioso” pueden ser “muy importantes”, siempre que se invierta “de forma consistente, a largo plazo y segura”.