Si alguna vez se ha preguntado dónde puede colocar su dinero, es probable que haya escuchado hablar de los fondos de inversión. Aunque son instrumentos relativamente amigables, las siete categorías distintas y los 100 fondos existentes hacen que a veces pueda ser un poco abrumador tratar de entender cuál es el que más le conviene.
Lastimosamente, no hay un fondo universal que sirva para todos —ni para todo—, sino que el ideal va a depender de usted: de qué es lo que busca, en qué plazo, con qué objetivo y con cuánta seguridad.
Le presentamos cuáles son algunos de los puntos clave que tiene que saber si quiere colocar sus recursos en un fondo de inversión.

Las bases
Lo primero que tiene que saber es cómo funcionan: en un fondo de inversión usted compra una participación que va a representar el dinero invertido. Ese dinero se une junto al de otros inversionistas que también compraron participaciones para así hacer una canasta más grande de recursos, los cuales serán invertidos por un gestor de una Sociedad Administradora de Fondos de Inversión (SAFI).
Es decir, los inversores —usted y las demás personas que compraron participaciones— ponen el capital y el gestor es el que se encarga de hacer que ese dinero crezca mediante inversiones.
¿Genera ganancias fijas?
No necesariamente. Por más conservador (seguro) que sea el fondo, siempre existe la posibilidad de que se presenten altibajos en el valor de las inversiones.
El objetivo (y lo habitual) es que al final las ganancias superen a las pérdidas, pero no es una garantía.
“Si por un fondo no dormís (por las posibles minusvalías), entonces ese fondo no es para vos”, dice Danilo Montero, director de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF).
En las inversiones aplica la siguiente premisa: a mayor riesgo, mayor premio. Las inversiones seguras dan más tranquilidad, pero tienen menos potencial de crecimiento.
¿En qué invierten?
Las inversiones estarán determinadas por la categoría del fondo de inversión (más adelante las veremos), pero, a muy grandes rasgos, hay inversiones financieras y no financieras.
Las financieras pueden ir desde depósitos bancarios hasta participaciones en otros fondos de inversión.
En las financieras hay dos tipos de instrumentos: los de renta fija, los cuáles pagan un monto pactado al vencimiento (un bono, por ejemplo o certificado de depósito a plazo) y los de renta variable, cuyo retorno puede variar según el valor del activo. Algunos ejemplos de rentas variables son las acciones de empresas, las participaciones en otros fondos de inversión y los fondos cotizados en bolsa, mejor conocidos como ETF.
En los no financieros hay principalmente dos tipos en nuestro país: la inversión en inmuebles y en desarrollo de proyectos. Ambos no suelen dar rentas fijas, pues su valor fluctúa según las condiciones del inmueble (meses con mayor o menor ocupación, si es de alquiler, por ejemplo) y la etapa en la que se encuentre el proyecto (al inicio generan gastos, no ganancias).
¿Qué se hace con los rendimientos?
Los rendimientos que generen esas inversiones se le devolverán de forma proporcional a las participaciones que usted tenga. El retorno se puede dar periódicamente —como cada mes o trimestre— o hasta liquidar la inversión, dependiendo de las características del tipo de fondo (pronto iremos a esto). Esa liquidación puede ser completa o parcial y cada fondo suele tener establecidas sus ventanas para retirar las inversiones.
¿Cómo se liquidan las inversiones?
En el caso de los fondos abiertos, el inversionista negocia libremente con la SAFI el ingreso o salida del fondo. Es decir, las participaciones se redimen entre las dos partes y con un precio definido.
En cambio, si el fondo es cerrado la persona que quiera retirar su inversión deberá vender sus participaciones en el mercado secundario de la bolsa. Esto significa que tiene que esperar a que alguien (un tercero) se la compre.
¿Cuáles tipos de fondos hay?
La Superintendencia General de Valores (Sugeval) tiene registradas siete categorías de fondos: accionarios, de crecimiento, inmobiliarios, de mercado de dinero, de ingreso, de desarrollo de proyectos y de titularización.
A continuación le resumimos las cualidades de cada uno, según las descripciones de los prospectos de los fondos registrados y de las descripciones dadas a este medio por Víctor Chacón, director de la Cámara de Fondos de Inversión de Costa Rica:
De crecimiento: son fondos normalmente de largo plazo. Suelen invertir en una combinación de instrumentos financieros de renta fija y renta variable. No tienden a distribuir rendimientos periódicamente, sino que las ganancias se obtienen al retirar la inversión.
¿Para quiénes son? Personas que quieren hacer crecer un capital en el largo plazo y que no necesitan con inmediatez los recursos.
Accionarios: invierten en acciones de empresas. Al haber un mercado accionario tan limitado en el país, los fondos costarricenses de este tipo normalmente invierten en el extranjero. Tampoco pagan rendimientos periódicos.
¿Para quiénes son? Personas con alta tolerancia a volatilidades, que buscan colocar en dólares y con metas de inversión a largo plazo.
Inmobiliarios: invierten principalmente en arrendamiento y venta de inmuebles. Pagan dividendos periódicamente, lo común es que se repartan cada mes o trimestre. Todos los fondos de este tipo son cerrados.
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¿Para quiénes son? Inversores normalmente sofisticados que quieren recibir una renta periódica y que les interesa el mercado inmobiliario a largo plazo.
Mercado de dinero: invierten en valores de muy corto plazo, alta liquidez y bajo riesgo. Las personas pueden liquidar sus inversiones tan rápido como de un día para otro. Todos son abiertos. No hay distribuciones periódicas.
¿Para quiénes son? Personas que necesitan liquidez, pero que quieren obtener rendimientos más altos que los de una cuenta corriente bancaria.
De ingreso: invierten en el mediano y largo plazo en instrumentos de renta fija y variable, pero, a diferencia de los de crecimiento, reparten dividendos periódicamente.
¿Para quiénes son? Personas que no necesitan del capital invertido inmediatamente, pero que quieren recibir rentas periódicas.
De desarrollo de proyectos: invierten en proyectos en fases de diseño o conceptualización, normalmente —pero no exclusivamente— de cualidades inmobiliarias, para obtener rendimientos cuando concluyan. Al finalizar el desarrollo suele ocurrir una de dos cosas: o se liquida la inversión y se pagan los dividendos o se mantiene la inversión en el desarrollo para pagar rentas periódicas como si se tratase de un fondo inmobiliario. Todos son cerrados.
¿Para quiénes son? Inversionistas más experimentados, interesados en el proyecto en particular y que están dispuestos a tolerar las minusvalías en las etapas tempranas del desarrollo.
De titularización: son los menos comunes, Sugeval solo registra uno activo. Normalmente invierten en carteras hipotecarias de bancos para distribuir rendimientos periódicos. Son cerrados.
¿Para quiénes son? Inversores sofisticados que quieren una renta periódica.
¿Todas las categorías invierten igual?
Aunque dos fondos de una misma categoría comparten cualidades generales, puede que se comporten de formas diferentes.
El resultado de las inversiones depende en parte de la pericia del gestor, pero también en el tipo de valores que tiene como objetivo de inversión.
Por ejemplo, dos fondos de crecimiento pueden tener un mismo horizonte de largo plazo, sin embargo, uno puede tener un mayor apetito de riesgo por renta variable, como acciones y ETF, mientras que otro se dedica a invertir en mayor proporción en renta fija más segura, como bonos de Gobierno.
El prospecto del fondo contiene los detalles del tipo de inversiones que realiza, así que siempre se recomienda pedir el documento a la SAFI.
¿Cómo sé cuál me sirve más?
Chacón dice que la persona interesada debe tener claro cuál es el objetivo de su inversión y su perfil de tolerancia al riesgo. Para determinar esto último, las SAFI suelen hacer una prueba para perfilar si la persona es conservadora, moderada o más agresiva. Por eso es fundamental siempre acudir al asesoramiento de un profesional.
Según ese resultado, así debería ser su fondo. El director de la Cámara dice que una persona conservadora, por ejemplo, no debería apostar por fondos como los accionarios, los de desarrollo de proyectos o los inmobiliarios, dado que hay una complejidad y una volatilidad a la que probablemente no esté acostumbrado. En cambio, es posible que se sienta más cómodo fondos que inviertan en instrumentos más seguros, como bonos.
Si es primerizo es probable que le sea más amigable apostar por un fondo abierto, ya que es más fácil salir de él si así lo desea.
En general, Chacón dice que hay tres puntos claves a tomar en cuenta: el plazo de sus objetivos, su perfil de riesgo, y la propuesta de inversión del fondo para determinar cuál opción es mejor para usted.