“Costa Rica tiene condiciones históricas e institucionales óptimas para mejorar su gobernanza efectiva y evitar la expansión y consolidación de la gobernanza criminal en su territorio. Estamos a tiempo, pero también en un punto de inflexión que podría convertirse en un punto de no retorno. Urge la convergencia de diversos sectores de la población en torno a un proceso de reflexión activa, que procure no solo pensar en el país que queremos para los próximos 30 años, sino que también procure hacer conciencia y construir alianzas efectivas frente a las amenazas que se hoy se ciernen sobre los fundamentos institucionales de nuestra República”.
Estas palabras son parte de un fuerte mensaje que transmitió la expresidenta de la República, Laura Chinchilla Miranda, durante su participación en el foro organizado para conmemorar el 30 aniversario de El Financiero, celebrado este miércoles 2 de abril bajo el título ¿Cómo construir un mejor país en los próximos 30 años? Proyecciones y perspectivas para el futuro de Costa Rica.
Chinchilla, quien gobernó el país en el periodo de 2010 a 2014, hizo un repaso de las últimas tres décadas y advirtió que Costa Rica presenta hoy una gobernanza disminuida que se expresa en menores niveles de adhesión ciudadana a la democracia y en crecientes manifestaciones de populismo, demagogia, polarización y tensión entre los supremos poderes.
Según dijo, estas señales se han intensificado en la actual administración, debilitando la institucionalidad y el sistema político.
La politóloga se refirió al proyecto de la “Ley Jaguar” que fue presentado en 2024 por el presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, con el propósito —entre otros— de reformar seis artículos de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República (CGR). En su criterio, esta iniciativa constituye un claro ataque a la gobernanza democrática.
“Se trata de un proyecto con sesgos constitucionales, con serias deficiencias técnicas, sin un objetivo claro y sin una visión articulada para mejorar la institucionalidad. En su lugar constituye una consigna para atacar a las instituciones, para polarizar y movilizar seguidores en torno a una identidad partidaria y una plataforma político-electoral que busca mantener al oficialismo en el poder”, aseveró.
El primer segmento de este evento también contó con la participación de Pablo Vega, economista de país del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Costa Rica, y Luis Liberman, quien es socio de la empresa Consejeros Económicos y Financieros (CEFSA) y también fue segundo vicepresidente de la República en la administración de Chinchilla.
Amenazas para el país
“Me atrevo a afirmar que hoy estamos peor que antes, asistimos a un acelerado deterioro de la gobernanza democrática”, afirmó Chinchilla.
La expresidenta señaló que el debilitamiento social e institucional crean portillos para un aumento de la inseguridad y la violencia, que, a su vez, socavan la democracia y amenazan con encaminar al país hacia una “gobernanza criminal”.
Como ejemplo, destacó que Costa Rica pasó de ser uno de los cinco países con las tasas de homicidios más bajas de América Latina, con 8.7 homicidios por 100.000 habitantes en 2013, a convertirse, en 2024, en el segundo país más violento de Centroamérica y el séptimo a nivel latinoamericano, con 17 homicidios por 100.000 habitantes. Asimismo, manifestó su preocupación por el creciente número de jóvenes que no estudian ni trabajan, lo cual aumenta su vulnerabilidad a ser víctimas del crimen organizado y compromete su futuro.
“Los vacíos en las estructuras políticas, legales e institucionales constituyen una invitación a la delincuencia organizada, a esos grupos que procuran ejercer una influencia en las decisiones de gobernantes, legisladores, jueces y policías, ya sea a través de la intimidación o la corrupción. En este escenario, Costa Rica debe evitar enviar señales equivocadas que inviten a estos grupos a operar en nuestro territorio”, aseveró.
Desde su perspectiva, el país requiere de una estrategia articulada al más alto nivel, por parte de quien ejerce la jefatura de Estado, para dirigir y hacer converger los esfuerzos que permitan prevenir y perseguir de la manera más efectiva posible, en el marco del estado de derecho, al crimen organizado. Asimismo, llamó a rescatar los fundamentos que permitieron construir los logros sociales, políticos y económicos alcanzados por el país en el pasado.
“Para hacer un análisis prospectivo sobre la Costa Rica de los próximos 30 años debemos basarnos en una serie de premisas, como las que nos han acompañado en las últimas décadas; por ejemplo, que este país sigue siendo una democracia plena, que el Estado de derecho se respeta, que la institucionalidad se sigue fortaleciendo y que existe una prensa crítica, libre e independiente. Con preocupación, considero que hoy no podemos dar por sentadas tales premisas, de ahí que nuestra capacidad de análisis y trabajo debe enfocarse urgentemente en atender los factores que están haciendo tambalear estas premisas”, sostuvo.
Desafíos y oportunidades
El economista Luis Liberman presentó una mirada a la transformación económica de Costa Rica y destacó las decisiones que en el pasado impulsaron el desarrollo del país, como la diversificación de las exportaciones, la apertura a nuevos mercados y la atracción de inversión extranjera directa.
Como resultado, dijo, hoy el Producto Interno Bruto (PIB) nominal de Costa Rica es 13 veces mayor que en 1991 y se ha producido un aumento de 705% en el ingreso per cápita, así como un fuerte crecimiento de las exportaciones gracias a la diversificación de mercados.
“Hemos tenido éxito en muchos aspectos gracias a decisiones difíciles pero acertadas que se tomaron en el pasado. Se logró una drástica transformación del sector exportador en las últimas décadas y tenemos la inversión extranjera directa per cápita más alta de los países de la OCDE”, destacó el economista, quien fue uno de los fundadores de El Financiero.
Sin embargo, reconoció que algunos sectores de la economía se han quedado rezagados y que actualmente persisten grandes retos. Por ejemplo, dijo, el país no está formando la cantidad y calidad de profesionales que se necesita para atender las demandas del mercado laboral e impulsar la empleabilidad.
Coincidiendo con Chinchilla, Liberman señaló que el país se encuentra en un punto de inflexión que implica tomar decisiones estratégicas en un contexto geopolítico complejo.

Por su parte, Pablo Vega presentó la estrategia del BID en Costa Rica para el periodo 2024-2027, cuyo objetivo es contribuir al crecimiento sostenible e inclusivo del país fortaleciendo la infraestructura, estimulando la participación privada y apoyando el contrato social costarricense a través de recursos dirigidos a la educación, la seguridad ciudadana y el sistema nacional de cuidados.
Al igual que Liberman, Vega destacó que Costa Rica ha triplicado su PIB en los últimos 30 años.
“A Costa Rica se le ve desde fuera como un caso de éxito, un país que ha experimentado una gran transformación, pasando de una economía agrícola a una más diversificada y moderna. Su éxito está estrechamente relacionado con una democracia consolidada, un entorno político estable, marcos legales sólidos, su compromiso con la sostenibilidad y la calidad de su capital humano”, afirmó.
Según dijo, la estrategia responde a tres desafíos principales que el BID ha identificado en el país: las brechas en infraestructura, agravadas por la vulnerabilidad climática; las limitaciones existentes para la participación del sector privado, y el debilitamiento del contrato social, reflejado en la inseguridad ciudadana y en el rezago educativo que a la vez afecta el empleo juvenil.
A estos agregó el reto demográfico: “Costa Rica es uno de los países de Latinoamérica que más rápido envejecerá en las próximas décadas y se estima que a finales de 2040 habrá más habitantes mayores de 65 años que menores de 15 años. Esto representa desafíos para la sostenibilidad y la eficiencia del sistema de salud y de pensiones, las redes de cuidado y de protección social”, alertó.
También mencionó que el país debe enfrentar estos desafíos en un contexto fiscal estrecho, destacando que el servicio de la deuda supone el 66% de los ingresos del Estado y que la regla fiscal, siendo un factor clave para la estabilidad, limita el crecimiento del gasto.
Para que Costa Rica mantenga la senda del crecimiento, destacó la importancia de seguir trabajando en el fortalecimiento institucional y, a la vez, construir un entorno habilitante para que el sector privado pueda aportar más a la competitividad del país, destrabando su plena potencialidad.
“A través de la estrategia de país seguiremos apoyando también el desarrollo de infraestructura resiliente para hacer frente a los desafíos del cambio climático, e impulsando la modernización fronteriza y la integración comercial”, aseguró.

El foro fue inaugurado por Pablo Fonseca, director de El Financiero, quien agradeció la fidelidad de los lectores y destacó el aporte de este medio como una plataforma especializada en el análisis de la realidad económica, política y financiera del país, compromiso que se ha mantenido durante 30 años y seguirá guiando el quehacer de su equipo.