Los aranceles son impuestos que se cobran en todos los países del mundo desde que existe el comercio internacional. También se les conoce como impuestos de importación, precisamente, porque son tasas que los territorios recaudan por el ingreso de mercancías en sus aduanas.
Estos gravámenes sirven como una fuente de ingresos para las administraciones gubernamentales, pero también para proteger sectores productivos específicos locales. Los impuestos de importación encarecen los precios de los bienes importados y eso hace más competitivos a los sectores productivos que —por rezagos de oferta, tecnológicos o similares— no logran competir sin ese pequeño o gran empujón del Estado.
Los aranceles también se pueden reducir o hasta eliminar por medio de tratados de libre comercio (TLC). Estos son acuerdos a los que dos o más países pueden llegar, con el objetivo de impulsar algunas industrias y de frenar o disuadir otras. Costa Rica, por ejemplo, contabiliza 18 acuerdos comerciales de ese tipo, incluidos los más grandes con Estados Unidos y con la Unión Europea.
LEA MÁS: Estos son los 10 productos importados que más impuestos de aduanas pagan en Costa Rica
Esa gran cantidad de acuerdos comerciales es una de las razones por las cuales Costa Rica recauda relativamente poco dinero relacionado con aranceles. Las cifras de recaudación por ese concepto son minúsculas si se comparan con las de otros impuestos como los de Renta o al Valor Agregado (IVA). Sin embargo, a pesar de esa pequeña magnitud a nivel general, hay algunas mercancías cuya comercialización y cuyos precios se ven más duramente golpeados por estas cargas aduaneras.
¿Cuáles son las mercancías por las que se recaudan más aranceles en Costa Rica? EF le ofrece los datos.

Productos más golpeados
La recaudación total de Costa Rica por concepto de Derechos Arancelarios de Importación (DAI) en 2024 fue de ¢187.398,2 millones y, de ese gran total, ¢124.009,1 millones correspondieron a solo una centena de partidas arancelarias.
En otras palabras, solo 100 tipos de mercancías aportaron 0,66 céntimos de cada colón que el Ministerio de Hacienda ingresó en todo el año pasado por concepto de impuestos de importación.
Pero, ¿cuáles fueron esos 100 productos?
La mayoría se relacionó con tres bloques, que son los más afectados por los aranceles en las aduanas, según la información oficial del Ministerio de Hacienda. Hablamos de los alimentos, el agua y las otras bebidas, que aportaron un 22,5% del gran total aportado por la principal centena de productos; la ropa y otros productos textiles, que aportaron un 21,2%; y los vehículos, las partes de vehículos y los neumáticos, que aportaron otro 10,6%.
En materia de alimentos, algunos de los productos por los que se recaudó más dinero en 2024 son de consumo regular en la dieta costarricense como el arroz, el café y algunos vegetales y hortalizas.
Otros productos que también pagaron altas cantidades de aranceles fueron los muebles y sus partes (3,3%); las manufacturas de plástico (2,9%); y los refrigeradores, los congeladores y las bombas de calor (2,7%), entre otros.
Formación de precios
Los aranceles —al igual que cualquier otro impuesto que se cobre sobre mercancías puestas a la venta— tienen un efecto importante sobre la formación de los precios de los productos.
Por ejemplo, los comercializadores costarricenses de ropa y de productos textiles importados tienen que trasladar los impuestos de importación que pagan por esos productos (cuya magnitud se cuantifica en miles de millones de colones) a sus consumidores, a través de sus precios finales.
La recaudación general de aranceles en Costa Rica, sin embargo, es baja. Ese es el discurso del Ministerio de Hacienda y se comprueba al hacer una revisión de sus cuentas oficiales.
Según los registros de Hacienda, la recaudación total por impuestos de importación del país en 2024 apenas representó un 2,8% de la recaudación tributaria total en el mismo período; y un 7,7% de lo que se recaudó por otros tributos como Renta e IVA. En otras palabras, la participación de los aranceles en la economía costarricense es relativamente pequeña.
Según el viceministro de Ingresos del Ministerio de Hacienda, Rudolf Lücke, la recaudación que se genera en las aduanas de Costa Rica es “bastante baja”, y eso responde en gran medida a la gran cantidad de acuerdos comerciales suscritos por el país.
“Aquí en Costa Rica la mayoría del comercio internacional tiene bajos impuestos”, señaló.
“Nosotros tenemos tratados de libre comercio, entonces, a pesar de que podría haber un impuesto importante a una mercancía, muchas veces tiene una tasa menor por su origen y en realidad el impacto final es pequeño”, puntualizó.
Las tasas de los aranceles no las decide Costa Rica en solitario. El país aplica aranceles comunes con la región centroamericana, como miembro del Tratado General de Integración Económica Centroamericana; aunque aún hay algún porcentaje de mercancías en las que “se está trabajando para llegar a un arancel completamente armonizado”, explicó Hacienda.
Otros impuestos
Los aranceles, sin embargo, están lejos de ser el único impuesto relacionado con la importación de productos que incide sobre la formación de sus precios en Costa Rica. Por el contrario, en las aduanas se cobran varias decenas de tributos adicionales.
Por ejemplo, aparatos como los teléfonos celulares y las computadoras no pagan derechos arancelarios porque están mayoritariamente exentos a nivel centroamericano; sin embargo, sí deben de someterse a otras múltiples cargas en aduanas que les convierten en dos de los tipos de mercancías por las que más se recaudan impuestos (incluidos arancelarios y no arancelarios) a la hora de ingresar al país.
Uno de los tributos que se cobra en aduanas, por ejemplo, es el Impuesto Selectivo de Consumo (ISC) —por el cual se recaudaron más de ¢300.000 millones en 2024—; el cual grava mercancías como algunas bebidas alcohólicas y el tabaco, jabones, neumáticos, motores, aparatos electromecánicos, televisores y vehículos, entre muchos otros.
Además de ese impuesto, múltiples productos deben de pagar cargas relacionadas con movilización, muellaje y timbres; así como impuestos directos, como ocurre en el caso de los jabones de tocador o de los combustibles.
Este último producto, por ejemplo, implicó una recaudación de hasta ¢250.000 millones en aduanas en 2024; sin embargo, solo ¢711 millones de ese gran total correspondieron a aranceles. La gran mayoría de su carga impositiva se relacionó con el Impuesto Único a los Combustibles, cuyo monto cobrado en aduanas ascendió a los ¢245.000 millones.