
"Costa Rica no puede desconectarse de la energía hidroeléctrica, pero debe tener la vista puesta, desde ya, en las alternativas tecnológicas". Con esta frase, el enviado especial de Estados Unidos para fomentar el crecimiento del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac), Amos Hochstein, resume lo que espera el país del norte de Centroamérica: que invierta cada vez más en una electricidad renovable y limpia.
En entrevista exclusiva con El Financiero, el especialista en energías explicó por qué es necesario hablar desde ya de temas como las superbaterías de Tesla Motors para el hogar y otros avances tecnológicos que están por penetrar en el ecosistema energético de países como Costa Rica.
"Si las compañías no están preparadas, no importa si es en América, en Asia o en África, están cometiendo un error para su futuro".
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A continuación, un extracto de la entrevista:
¿Cuánto impacto pueden tener las nuevas tecnologías en la forma en que ahora concebimos las matrices energéticas de los países de Centroamérica?
La energía solar ya es la energía más barata, al igual que la eólica en muchos países. Los precios están cayendo en dimensiones increíbles. Costa Rica no puede desconectarse de la energía hidroeléctrica pero debe tener la vista puesta en este tipo de energías: no solo por ideología ni por conciencia sobre cambio climático, sino porque es un buen negocio.
“Lo que Elon Musk está haciendo con las baterías...si podemos crear un sistema en el que realmente podemos guardar la energía renovable, es todo lo que necesitamos. Este es el mundo hacia el cual nos dirigimos”. Ahora, no tenemos que apostarle a lo que no conocemos porque ya sabemos hacia dónde vamos. Ya tenemos un camino.
La pregunta es ¿cómo deberían entonces prepararse las electrificadoras?
Los países deben asegurarse, principalmente los que dependen demasiado del petróleo, de darle los suficientes incentivos al sector privado para que crezca en solar y eólica. No es algo que va a pasar de la noche a la mañana. Va a depender de la inversión de los países en estos campos. Vamos a depender de los combustibles fósiles durante muchos años más, pero el uso de otro tipo de energías va a crecer.
¿Cómo lograrán las grandes compañías energéticas que los abonados no se desconecten de la red?
Una vez que la gente vea que la energía solar está estable y que ya producen suficiente electricidad en su propio techo y las baterías funcionan bien, se van a querer desconectar. Los operadores de la red van a tener que abrirse a las posibilidades de comprar energía de unos y vendérsela a otros porque alguna gente estará produciendo más energía de la que necesita. No sé exactamente cómo va a lucir el panorama, pero te puedo asegurar de que va a ser diferente. Un país tiene que invertir y lograr que las empresas se comprometan a hacer ese tipo de inversiones.
¿Y tiene sentido pensar en una interconexión regional en este nuevo mundo al que vamos a enfrentarnos?
Sí. Primero, todavía falta un tiempo para llegar allí. Pero aquí está la cuestión: ¿cómo vas a convencer a una compañía de que venga a invertir en un país? El inversor va a decir: es un mercado pequeño con pocas posibilidades de escala, ¿por qué haría una inversión aquí?
"Pero es diferente si vienen por el mercado completo. Tiene mucho sentido, sin importar qué tipo de energía venga a vender, le puede llegar a un mercado de varios millones y no solo de un par".
¿Cómo describiría usted el mercado regional de energía en este momento?
No creo que haya un solo mercado en este momento. Todos los países están en una etapa diferente, creando sus propias formas de inversión. Lo que estoy viendo es una voluntad política y una dedicación técnica para lograr esa integración. Costa Rica estará en una buena posición en ese momento, pero aún no hemos llegado allí.